Palacio Baburizza: Más llano que la obra de Vilches Artes Visuales Por Gabriel Alejandro El museo de Bellas Artes de Valparaíso en su Sala Extensión presenta, de manera gratuita, por primera vez en la Quinta Región la obra de Eduardo Vilches, premio Nacional de Artes Plásticas 2019. Bajando las escaleras se entrevé lo que comienza a ser la muestra de Vilches realizada entre 1960 y 1974, con figuras geométricas negras, blancas, cafés y azul cobalto, jugando en un espacio monótono, de iluminación tenue. Me gustaría profundizar más sobre el contenido propio de las obras, aunque en la sala existe una temperatura de 21ºC, una humedad del 60% y alrededor de 23 lúmenes que permiten la correcta conservación de los grabados, sería interesante nutrir el mensaje de la protocolar mediación. El palacio Baburizza, contempla un discurso simplificado del arte, un tipo de nuevo enfoque, para facilitar el entendimiento de las obras, y hacer, según el equipo directivo, que el espacio sea un lugar que permita llegar al entendimiento del público, dejando de lado el foco a solo los entendidos de las Bellas Artes. Utilizando un lenguaje llano. Es un hecho que el arte considera un tipo de hermetismo que es fundamental para entender el porqué la lejanía del público al mundo cultural, la hostilidad de cierto discurso, presenta una muralla a quienes intentan ser novatos y novatas del entendimiento del espectro artístico ¿Se puede (pretender) simplificar el arte? Las personas como seres que razonamos y sentimos, utilizamos aquellos beneficios que la naturaleza nos entregó. No vamos a un museo como lectores pasivos. Basta con interesarse en una nueva arista del conocimiento para originar discernimientos propios, más en la era actual con el poder de la información. El argumento de simplificar algo, en este caso un concepto tan enorme como las bellas artes, solo crea el efecto contrario, alejarlo. La repercusión de las artes en la expectación es, en la mayoría de los casos, calar en lo profundo y más allá de la superficialidad de lo cotidiano. Cuestionemos la factibilidad del intento de simplificar un discurso de arte que de por sí es tan minimalista como Eduardo Vilches, y con un contenido tan político y lleno de simbolismos. Creer que el área interdisciplinaria en donde se desempeñan es demasiado para las mentes curiosas que entran en su morada, es un acto de altanería. Si bien es cierto, el lenguaje utilizado en el arte muchas veces es enrevesado y denso, disfrazar el abismo de contenido que tienen las obras, está lejos de ser una solución La problemática es real, y el manejo bastante cuestionable. Calemos en la información que entregamos y encarguémonos de educar la mente a través de las enormes herramientas de tal institución. Si bien suena tedioso y de índole extensa en la práctica, es a lo que apunta hace años el área cultural, “siempre velando por que el visitante tenga una experiencia de aprendizaje significativa en arte, cultura, historia y patrimonio” como un desafío inmenso a la cola de ruinas que post-dictadura, condenaron a las artes a salir solas del barro. Simplificar el discurso, o intentar hacerlo, para que llegue a más personas es pretender que el nivel actual del arte, es de un modo superior al entendimiento de la sociedad actual. Bajamos el nivel, o subimos la mirada.